LAS PIRATAS

Las olas golpearon la quilla medio expuesta y el barco quedó atascado en el barro. Los mástiles crujieron en sus carlingas y la quilla rechinó como un puerco al que están a punto de degollar. Velas, palos y cordaje volaron sobre sus cabezas ahogando los gritos de angustia de los marineros.

Arrancada del mástil, la verga mayor cayó sobre cubierta en medio de una confusión de brazas enmarañadas. Varios metros de borda se hicieron astillas con su peso. Tras la verga cayó una lluvia de motornes partidos y jarcias rotas azotando el entablado alrededor del puente.

El palo mayor se dobló hacia la proa como un arbolito recien plantado y los obenques se tensaron hasta el punto de rotura.

Read, horrorizado, se dio cuenta que no aguantarían la presión. Los cabos estaban enredados, las velas rasgadas y los obenques destrozados.

Las cubiertas se veían sembradas de vigotas partidas, manojos de estopa para calafatear, cabos de jarcia troceada, tinas de brea y cubos de pez para los obenques.

La noche era negra y tenebrosa.

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Editorial Mundo Conocido